
Es un debate muy interesante el del funcionamiento de las empresas públicas y organismos autónomos municipales, y más jugoso aun la relación de los gerentes con los cargos políticos léase alcalde y concejales de turno. Lo cierto es que si los gerentes técnicos, elegidos tras un arduo proceso de selección, no son quien para marcar las directrices de funcionamiento del organismo al que pertenecen, entonces también quiere decir que su figura es totalmente superflua. Para que haya un empleado adjunto o subalterno del concejal de turno, es mejor eliminar la figura en cuestión.
En Pontevedra, desde hace muchos años tenemos la figura del gerente del pazo da Cultura, un organismo autónomo municipal, que se creó, ved sino los estatutos, como motor de la vida cultural, congresual y aún feriática, para que la ciudad se promocionara no sólo ua nivel municipal, sino que fuera un referente provincial, y mirad ahora como lleva funcionando desde hace unos años. Su oferta de actividades es fácilmente superada por la de cualquier asociación vecinal o cultural. Eso si la gerente ni dimite, ni se le despide ni rinde cuentas.
Al menos Ernesto, tuvo la valentía y la honradez de hacerlo.