
Allá va el año 2011, trescientos sesesenta y cinco días en los que la soberbia de la generación de individuos que ocupan cargos institucionales nos ha dejado sin el Campillo de Santa María, sin las farolas de fundición de la Herrería, sin los salones del Lérez, sin...Por no salir no ha salido ni la Nao el día de Corpus.
Nos gustaría que el próximo año fuera diferente, pero todo apunta a que vamos hacia un cataclismo social sin precedentes en Pontevedra. Un Concello que presume de prorrogar unos presupuestos, cuando la realidad es radicalmente diferente a lo de los años precedentes, que se ufana de tener las calles llenas de payasos, titiriteros y tio-vivos es que está muerto.
Además la crisis aquí no es sólo económica. Han conseguido fracturar a la sociedad pontevedresa, han echo dos bandos entre el hombre lúdico, el que (aparentemente) tiene la vida arreglada, y el que se la intenta buscar. Un problema difícil de solucionar.
La prueba de esta fractura ha sido el reparto de calendarios de propaganda a cargo del Concello algo inaudito con la que está cayendo.
La pregunta del millón es saber cuanto aguantará la sociedad pontevedresa con este engaño, con esta permanente felicidad amparada en la compra de los medios de comunicación locales.
Aún asi Feliz 2012.
Nos gustaría que el próximo año fuera diferente, pero todo apunta a que vamos hacia un cataclismo social sin precedentes en Pontevedra. Un Concello que presume de prorrogar unos presupuestos, cuando la realidad es radicalmente diferente a lo de los años precedentes, que se ufana de tener las calles llenas de payasos, titiriteros y tio-vivos es que está muerto.
Además la crisis aquí no es sólo económica. Han conseguido fracturar a la sociedad pontevedresa, han echo dos bandos entre el hombre lúdico, el que (aparentemente) tiene la vida arreglada, y el que se la intenta buscar. Un problema difícil de solucionar.
La prueba de esta fractura ha sido el reparto de calendarios de propaganda a cargo del Concello algo inaudito con la que está cayendo.
La pregunta del millón es saber cuanto aguantará la sociedad pontevedresa con este engaño, con esta permanente felicidad amparada en la compra de los medios de comunicación locales.
Aún asi Feliz 2012.