Leo con atención sendas entrevistas realizadas a Xosé Luis Barreiro Rivas, en el Faro de Vigo y en La Voz de Galicia, que versan, obviamente, sobre Pontevedra y su contexto político.
En resumen, Barreiro viene a alabar la gestión realizada por Lores en estos últimos años, en el sentido de que Pontevedra “es la ciudad más acogedora, la mejor aprovechada en sus recursos y mejor gestionada que hay en Galicia”. Queda claro que si algo sale bien parado, en su opinión, es el llamado “modelo de ciudad”.
Y por si había alguna duda, Xosé Luis, que vive habitualmente en Santiago y los fines de semana se desplaza a Raxó, en Poio, ya advierte que residió en Pontevedra entre los años 1975 y 1981, "la ciudad que yo viví era desastrosa, absolutamente incómoda y que no tenía ningún tipo de acuerdo, que no estaba de acuerdo con su identidad y que quería ser otra cosa distinta de lo que era y en ese intento era un desastre de resultados”, vamos, que como de aquella todavía el doctor Lores estaba destinado en el agreste concello de Samos, esto era un caos.
Insiste el profesor de Forcarei y ex -vicepresidente de la Xunta, en que ahora Pontevedra “es una auténtica maravilla, es una ciudad acogedora, tan tranquila, muy serena”. Llega hasta afirmar que "Pontevedra es la ciudad más europea de Galicia", seguramente por aquello del índice de jóvenes emigrados a otros países del Viejo Continente.
Pero dentro de estas alabanzas hay algo que no cuadra. Por ejemplo, cuando Xosé Luis escapa de su residencia en Raxó, para refugiarse en Pontevedra, dice que aparca en la Alameda, debe ser en el parking iniciado en 1985, de aquella Lores ni era concejal, para acto seguido deleitarse con el centenario urbanismo administrativo de aquel entorno, Diputación , Instituto, etc..
Después, siguiendo una ruta por la zona monumental, que lleva ahí algún siglo, recomienda el politólogo el recorrido por las antiguas plazas de la ciudad antigua...
Pero lo que nos llama más la atención es la loa a las terrazas de Pontevedra, entre las que destaca como favoritas, la del “Blanco y Negro” en las Palmeras -como si no tuviese más de sesenta años -así como la de la plaza de la Estrella, que es la del “Carabela”, que por antigüedad también debe tener ese tiempo.
Preguntado igualmente por algún sitio donde pernoctar, Barreiro recomienda sin ninguna duda, el Parador de Turismo, un complejo inaugurado el año en que nacía en Sanxenxo Miguel Anxo Fernández Lores, en 1954, para ser más exacto.
Por cierto que para comer, el oriundo de Forcarei no se anda por las ramas, pues elige el vanguardista “Eirado da Leña”, el “Alameda” abierto en 1995 y “Casa Román”.establecido en 1982. A partir de 40 euros empezamos a hablar.
Por último, también reconoce que le gusta pasear con su mujer por la calle de la Oliva, esa vía que se peatonalizó en tiempos de Rivas Fontán, sino antes.
Tiene toda la pinta este Barreiro de ser de la pandilla de los nuevos enamorados de Pontevedra...que confunden el "modelo de ciudad" con la Pontevedra intemporal... la que nos gusta y disfrutamos todos.
Otra cosa que nos llamó la atención de este sagaz politólogo, nacido en 1949, es la lejanía con que trató temas como el de los indignados del 15-M, pues al ser preguntado sobre el asunto, declaró lo siguiente:
“A mi no me motiva nada ni me merece ninguna atención ni creo que represente un avance en el modelo democrático, creo que la movilización por la movilización no es un avance en el sistema democrático, en el sistema democrático es un avance cualquier movilización que está estructurada y concretada para producir modificaciones de decisiones, para producir decisiones y vincular a la autoridad. El hecho de que nos sentemos allí y ocupemos la plaza y digamos que queremos renovar la democracia no me dice nada, todos queremos renovar la democracia, todos queremos que los jóvenes trabajen y yo no creo que se pueda así renovar la democracia. Y ya se que con esto voy en contra de la inmensa masa mediática pero estoy seguro de que las vías de renovación de la democracia, que tienen que venir, vendrán por otros cauces mucho más institucionalizados, estructurados, operativos y no tanto al margen de los procesos electorales. Aunque naturalmente reconozco la libertad de hacerlo y por supuesto tienen todo el derecho a expresarse como consideren oportuno, no me estorban en absolutos estos y otros movimientos, en última instancia pienso que hacer algo es mejor que no hacer nada pero no estoy yo entusiasmado con este movimiento del 15-M ni realmente espero resultados de ello.”