Resulta que la Diputación acaba de restaurar el claustro del antiguo convento de los jesuitas, al lado de San Bartolomé, que forma ahora parte del complejo museístico - cultural de esa institución provincial.
Llevaba muchos años vedado a la vista del público. Se puede decir que ese espacio construido hacia 1700 ha visto de todo. Desde la citada actividad de los jesuitas, expulsados en 1787, hasta la vida industrial, colegial o de hospicio. A ver ahora cuando se puede visitar. Será el único claustro visitable y accesible de Pontevedra.
Cuando se restauró la cubierta de San Francisco, a raíz de sufrir un incendio, se mantuvo operativo como sede de exposiciones el claustro de dicho convento. Hace años que se mantiene cerrado al público. Eso si, en este tiempo, se han dilapidado verdaderas fortunas en otros cometidos como la iluminación suntuaria o los museos subterráneos. Ahora algo tan sencillo y fascinante como abrir un claustron franciscano, nada de nada.
El tercer claustro pontevedrés, vedado al público debido a la clausura de las monjas de Santa Clara, es el de ese convento de Clarisas. De todas maneras se debería habilitar fórmulas para que al menos un día al año se pudiera visitar ese conjunto claustral totalmente desconocido para muchos pontevedreses.
En fin también la Diputación, volviendo al claustro de los jesuitas anexo a la parroquial de San Bartolomé, quiere abrir ahora un centro de gastronomía, restaurante y tapería para todos aquellos que visiten el museo.
Nosotros le recomendaríamos menos soberbia y que dedicaran esos locales a una buena cocina económica, que buena falta hace, máxime si ahora la de los franciscanos no cumple los parámetros sanitarios de la Xunta. Eso si que sería volver a los orígenes.
Llevaba muchos años vedado a la vista del público. Se puede decir que ese espacio construido hacia 1700 ha visto de todo. Desde la citada actividad de los jesuitas, expulsados en 1787, hasta la vida industrial, colegial o de hospicio. A ver ahora cuando se puede visitar. Será el único claustro visitable y accesible de Pontevedra.
Cuando se restauró la cubierta de San Francisco, a raíz de sufrir un incendio, se mantuvo operativo como sede de exposiciones el claustro de dicho convento. Hace años que se mantiene cerrado al público. Eso si, en este tiempo, se han dilapidado verdaderas fortunas en otros cometidos como la iluminación suntuaria o los museos subterráneos. Ahora algo tan sencillo y fascinante como abrir un claustron franciscano, nada de nada.
El tercer claustro pontevedrés, vedado al público debido a la clausura de las monjas de Santa Clara, es el de ese convento de Clarisas. De todas maneras se debería habilitar fórmulas para que al menos un día al año se pudiera visitar ese conjunto claustral totalmente desconocido para muchos pontevedreses.
En fin también la Diputación, volviendo al claustro de los jesuitas anexo a la parroquial de San Bartolomé, quiere abrir ahora un centro de gastronomía, restaurante y tapería para todos aquellos que visiten el museo.
Nosotros le recomendaríamos menos soberbia y que dedicaran esos locales a una buena cocina económica, que buena falta hace, máxime si ahora la de los franciscanos no cumple los parámetros sanitarios de la Xunta. Eso si que sería volver a los orígenes.






