lunes, 30 de noviembre de 2009

Las nuevas papeleras


Resulta que en menos de una década, y con solo dos concejales responsables del "Centro Histórico" en ese tiempo, ya hemos visto tres modelos de papelera.
- Papelera tipo pontevedra, diseñada por el arquitecto Jesús Fole. En aluminio fundido y tapa y base de acero inoxidable satinado. Figura en catálogo a 450 euros la unidad.
- Papelera tipo ponte, un cilindro de acero inoxidable con varios acabados. La podemos contemplar frente a los caserones del Museo o frente al Archivo Provincial. Fue diseñada por la empresa setga, la misma que instaló todos las farolas, bolardos, aparacabicis, y demás mobiliario metálico.
- Papelera tipo onda instalada hoy mismo. También es un diseño de la citada empresa. Fabricada en aleación de aluminio y estructura de acero cincado y termolacado. Ideal para pegar a la pared. Parece ser que están valoradas en 600 euros la unidad. Solamente en el entorno de la plaza de Curros Enriquez se instalaron ocho de estos contenedores. Lleva estampado el nombre del fabricante y el logotipo del concello, tal vez para evocar su carácter efímero.
Hay que decir que esta papelera ya fue presentada en sociedad el pasado día 23 de junio por la concejala responsable del Centro Histórico, tal como recogió el post de César Abal:
http://cesarabal.blogspot.com/2009/06/papeleras-espaciales-para-el-centro.html
Si hicieran caso de las recomendaciones del PEPRICA, el plan especial de esa área urbana, verían que en su artículo 50.11 recomienda el empleo del hierro fundido para la fabricación de las papeleras, quizás un material más duradero, acorde y barato, que los experimentos hasta ahora soportados.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Una ciudad sin esculturas


Una de las características espacio-culturales de Pontevedra, al menos del barrio que un día estuvo amurallado, fue precisamente la de la ausencia de esculturas conmemorativas.
A nuestros antepasados no se les dió por perpetuar en bronce o piedra la memoria de ningún filántropo, militar, gobernante o arzobispo, al menos en ese espacio.
Esta peculiaridad se quebará cuando en 1983, una asociación cultural llamada "Amigos da Cultura", promueva la erección de un monumento a Castelao, precisamente en la Avenida de Santa María y ello pese a las reticencias de nuestro ayuntamiento que alegaba, no sin razón, que la obra estaba en la "zona monumental".
Como la jugada les salió bien a los promotores, sobre todo si se piensa además que el Concello pagó 250.000 pesetas para financiar la escultura, acto seguido, los nacionalistas consiguieron erigir otro monumento destinado a homenajear la figura de Alexandre Bóveda, nada menos que en la descontextualizada plaza de Curros Enriquez. Ya me dirán que tiene que ver el galleguista con la vieja plaza del Hospital, de San Román, de Saturno Varela o de Olmedo.
En definitiva, que el llamado conjunto histórico de Pontevedra, después de varios siglos de vocación popular y un tanto ácrata, encaraba el siglo XXI con estas dos obras de reconocido matiz político.
Dejando el caso del loro Ravachol, por motivos inhumanos, no será hasta el año 2002 cuando en el entorno al que nos venimos refiriendo, se levante una estatua de promoción publica municipal. Se trata de la un escritor, Valle Inclán, en la plaza de Méndez Núñez.
Luego vendrían algunas tropelías como la de situar unas letras de formato escultórico nada menos que en el entorno más valorado de la ciudad, la plaza de la Herrería, cortando además el viario de Antonio Odriozola o de la Pasantería, el paseo documentado más antiguo de la villa. Otra intervención similar cerecenaría igualmente la unidad de la vieja Pratería Vella, esto es, la calle de Soportales más la de Manuel Quiroga.


Y ante los experimentos escultóricos que se avecinan, algunos ya consumados, sería buen momento para regular estas intervenciones. Ya que no se aprovecharon las obras de rehabilitación para remover estos hitos, ya no podremos presumir a nivel turístico de "ser una ciudad antigua sin esculturas", lo que clama al cielo es su regulación.
Si hay un plan especial que regula hasta el color de las sombrillas de las terrazas, como no va existir un procedimiento riguroso que regule de manera muy excepcional, la colocación de esculturas en espacios públicos patrimonialmente protegidos, requiriéndose además un plus de consenso ciudadano, técnico-cultural y aun político. Desde luego nada que se asemeje al capricho de un gobernante de turno, como sucede en la actualidad.
Que nadie piense que Pontevedra está en contra de los escultores de monumentos públicos. Antes al contrario. Lo que pasa es que cada cosa tiene que estar en su sitio. Y así tenemos en la Alameda uno de los bronces conmemorativos de mayor valor artístico de España, como es el caso del Monumento a los Héroes de la Independencia.
Eso si, los nuevos barrios residenciales, desde A Parda a Campolongo, desde el Gorgullón a la Eiriña o Monte Porreiro, son en muchos casos verdaderos desiertos escultóricos.

viernes, 27 de noviembre de 2009

La acera de la Alameda


También con motivo del "plan E" se están llevando a cabo obras de remodelación en la Alameda y su entorno.
Por la "contundencia" de la intervención sorprende la fisonomía de una nueva acera que sustituye a la anterior, de losetas de hormigón hidráulico.
Lo que llama la atención es la calidad de la piedra empleada. A nuestro juicio de una colorimetría y acabado más adecuado que las empleadas en la última década en el centro histórico, que como decía el poeta, se convirtió en un "patio carcelario" con sus tonos grises panteonarios.
En esta ocasión los sillares empleados son de doce (12) centímetros de espesor, que no está mal para una acera enteramente peatonal, sobre todo si se contrastan con los ocho (8) centímetros que se están utilizando en el viario del conjunto histórico, concretamente en la Avenida de Santa María.
Para que después diga Mosquera que no había más canteras de piedra disponible.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Bye, bye farolas de la Herrería


Sabiendo como se han hecho hasta ahora las cosas y ante el anuncio de Teresa Casal de emplear parte de lo 4,5 millones de euros del "plan E" en una iluminación ornamental en el Convento de San Francisco y entorno de la Herrería, no hace falta ser muy listo para saber que las farolas fernandinas de fundición, que están situadas en esa céntrica plaza tienen los días contados.
El proceso va a ser el siguiente. Primero la obra se adjudicará a la empresa Setga. Acto seguido en aras de la eficiencia energética se declararán obsoletos los sistemas de iluminación existentes. Después con toda nocturnidad, sin ningún tipo de consenso previo ni de información pública, bueno a lo mejor consiguen el OK de Cidade Vella y Zona Monumental, aparecerán de un día para otro unas farolas de acero inoxidable o ¿tal vez corten? en la Herrería.
Y el que no esté de acuerdo que se joda.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

A Moza das Galiñas


Así se podría titular la nueva escultura que apareció ayer frente al mercado de abastos.
Parece ser, aunque parezca increible, que se trata de una obra municipal auspiciada personalmente por Teresa Casal. Del vacío legal del PEPRICA, el plan que regula el conjunto histórico, se deduce que cualquier concejal de turno puede colocar las esculturas públicas que quiera sin más límite que el presupuestario. No es necesaria ni una reunión de expertos, ni convocar la comisión de seguimiento, ni ningún trámite de información pública, ni siquiera comunicárselo a la Dirección Xeral de Patrimonio. Todo queda en una mera decisión personal.
En este caso la actuación es "sexualmente perfecta". En la temática escultórica figura una moza, que da de comer a varias gallinas, en mayoría frente al gallo. Se pretende que sea además un homenaje a la mujer trabajadora toda vez que recuerda el mercado de aves allí existente. ¡Ya es casualidad que hoy en día subsista alguna pollería-güevería en ese mismo sitio!
Pero volviendo a lo de la feminidad, la obra inaugurada precisamente el "Día contra la violencia sobre las mujeres" , fue personalmente encargada y elegida por una concejala a toda una escultora.
Eso si, el pago de los 18.000 euros es con cargo a las arcas públicas, de todas y todos.
Es curioso observar la suerte que tiene la asociación de comerciantes de la zona monumental, los peticionarios de esta obra de arte, pues la AVV "San Roque" lleva años pidiendo un monumento a los mariñeiros del barrio y ni caso.

martes, 24 de noviembre de 2009

Aparece una escultura frente a la Plaza de Abastos


Entre las otrora comerciales y concurridas calles Sierra y César Boente, frente a la fachada del Mercado o Plaza de Abastos ha aparecido, cubierta por una lona y unas vallas, una escultura, al parecer de fundición, que representa a una mujer con varias gallinas.
Ignoramos si se trata de una intervención de los alumnos de Bellas Artes o es obra artística de otros mecenas. Lo que si hay que descartar es que sea una obra pública, promovida por el Concello de Pontevedra, porque al menos en democracia están prohibidos los contratos secretos y toda actuación, sobre todo si afecta al dominio público, en este caso además con la especialidad de tratarse del centro histórico regulado por la normativa de patrimonio cultural, debe seguir unos procedimientos sujetos a la transparencia y publicidad. Porque si algo está claro es que no se puede tratar la calle, el patrimonio o el erario público como una cosa particular.
Seguiremos informando de esta relamida escena costumbrista que de mantenerse consolidaría ya la idea de que nos hemos convertido en un frívolo parque temático.
Y mientras las vendedoras de pescados y verduras en la ruina.

El transformador de Mollavao



Aprovechando que la reforma de la Avenida de Marín comienza por la calle Licenciado Molina, sita en Mollavao, traemos hoy al blog un inmueble allí situado.
Se trata de un edificio industrial que sirvió de central de transformación de energía eléctrica. En sus primeros tiempos perteneció a la empresa "La Hulla Blanca" y años después pasó a Fenosa.
Esta construcción tan peculiar debe datarse en los primeros años del siglo XX y todavía conserva elementos tan característicos como los respiraderos, los juegos de aislantes o unos portones de hierro. De ahí salía un cableado que sujeto a dos grandes torres metálicas, volaba la ría a la altura de A Puntada. Todavía se conserva la cimentación de esas estructuras, que es la que se pretende aprovechar ahora para instalar un mirador de madera sobre el cauce.
El edificio en cuestión lleva años abandonado y tapiado, y no figura en ningún catálogo. Sería interesante su conservación pues debe ser de las pocas muestras de arquitectura industrial del municipio. Hace años algún vecino pidió su recuperación como centro social.
Y ahora la odiosa comparación. En Santiago de Compostela ya hace algunos años que declararon la nave sita en las Galeras como bien de interés cultural, debido a que en ella se ubicaba la central de máquinas eléctricas. Es un edificio construido entre 1917 y 1919 y fue diseñado por López de Rego. En la actualidad hay un proyecto municipal de cuidada rehabilitación para destinarlo a Centro de Estudios "Anxel Casal".
Pero Santiago es Santiago y Pontevedra es Pontevedra.