Resulta inconcebible, desde una óptica democrática occidental, que se pueda celebrar que un concejal electo lleve un cuarto de siglo en un cargo.Precisamente la esencia de la democracia es la alternancia, el recambio y sobre todo la limitación de mandatos. Que una persona pueda llevar veinticinco años atornillado a un sillón no deja de ser todo un "typical sapanish", una muestra del funcionamiento anormal de nuestro sistema político que lleva impidiendo resolver la principal lacra de nuestro tiempo: el preciso relevo generacional.
Si nos centramos en los años que lleva Lores como alcalde, lo primero que hay que señalar es que fue un político que se encontró con los deberes hechos. Heredó un Plan General de Ordenación Urbana, elaborado en 1989 y que precisamente votó en contra. Se encontró con un flamante polígono industrial a estrenar, con un Auditorio y recinto de exposiciones, con una nueva sede judicial, con una isla de las esculturas, con todo un plan Urban para la zona histórica, con un campus universitario...¿Cuántas titulaciones consiguió Lores para la ciudad? ¿Cuántos centros educativos se construyeron durante el mandato del alcalde del Bng? ¿cuántos hoteles de referencia se abrieron en Pontevedra?
El único mérito de Lores, hasta ahora, ha sido gobernar en el mejor período de bonanza económica de la historia reciente de la ciudad. Llegó en un época de expansión urbana, principalmente hacia el Este, donde se edificaron algunas unidades de actuación en A Parda, Campolongo, el traslado de Tafisa... Porque aquí el negocio inmobiliario alcanzó cifras fabulosas. Como no se recuerda y volveremos a topar con las generosas ayudas de la Unión Europea, el Estado o la ya en vías de extinción, Comunidad Autónoma.
Si todas esas plusvalías las inviertes en maquillaje urbano y haces una política resultadista con la colaboración de los calzonazos de turno, y además institucionalizas la división y fractura social con el "o estás conmigo o estás contra mi" - como ejemplo la existencia de tres federaciones vecinales - los resultados ahí están.
Al día de la fecha no se resolvieron las grandes reivindicaciones del 5-J, en cuanto a infraestructuras, modelo de ciudad administrativa, etc... Es que la paradoja política es grandísima. Tenemos a un alacalde de un partido que odia la división provincial y así es imposible que pueda haber defendido el modelo secular de capitalidad.
Lo único cierto es que una década después de la llegada de Lores a la alcaldía, Pontevedra es una ciudad que no sabe lo que quiere, es un mero polígono residencial entre Vigo y Santiago.
No se ha sacado adelante el nuevo plan de ordención urbana, nada se sabe de un posible desarrollo o alternativa industrial, turística, educativa, sanitaria, administrativa, de cooperación intermunicipal y de ejecución de infraestructuras...
Porque ya hay que tenerlos muy cuadrados para decir que Pontevedra ha mejorado cuando solamente en diez años con Lores en la alcaldía, se ha triplicado el número de parados en la ciudad.
En fin, como otra verdad generacional, al menos el señor que sale en el repostero de la fotografía firmó los decretos que posibilitaron la construcción de un Ambulatorio en la Alameda y de un hospital en Montecelo, lugares donde en todo caso, como es público y notorio, el alcalde Lores y su mujer tienen la "plaza fija".



