Algunos todavía se conservan, y en lugares emblemáticos de gran movilidad peatonal.
Veamos, en la Avenida de Reina Vitoria, nada menos que el paso de peatones por el que cada día transitan miles de personas, muchísimos de ellos estudiantes, pues está en la entrada principal del Instituto "Sánchez Cantón",todavía perviven las bandas rugosas que en su momento fueron atornilladas al pavimento, para reforzar la seguridad vial. Este sistema reversible, permite su desmontaje en caso de que se celebre alguna prueba ciclista, dejando expedita la vía. Hoy en día, con el modelo de ciudad impuesto, los de la cosa pública se rompen la cabeza buscando alternativas para el paso de la Vuelta a España, debido a la lombomanía.
Hay otro ejemplo, también paradigmático, de instalación de estas bandas, más económicas que los lombos -dicen que cuestan seis mil euros cada uno - nos referimos nada menos que a otro paso de cebra, sito en la avenida de Eduardo Pondal, en las inmediaciones del centro comercial Vialia, donde están los únicos cines de Pontevedra, circuito peatonal obligado a la estación de ferrocarril. A saber el número de miles de personas que lo utiliza a diario.
A veces da la impresión de que la Administración se inventa los problemas y consecuentemente las soluciones, y se dedica a forrar las calles con estos nuevos pasos sobreelevados de asfalto, en muchos lugares donde podían arbitrarse otras medidas menos incómodas, eficientes y baratas.
Últimamente, gracias a la presión vecinal, tuvieron que reconocer la mala ejecución de estas chepas de asfalto, por lo que se acaba de prometer por parte del Concello la suavización de estas rampas. Todo a cargo del presupuesto público, claro, y sin ninguna responsabilidad técnica o política.





